miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los Sin Historia

Eran un conjunto de seres con capacidad para pensar, pero no para crear. Un día pasó algo inimaginable que no les permitían saber quiénes eran o de donde venían. Tan solo había unos pocos afortunados que recordaban todo. Para ellos fue duro perder a familiares y amigos, el completo olvido dolía más que la muerte.
Todos los recuerdos que creaban, los perdían al caer la noche. Nada quedaba en sus cabezas por la mañana y ello hizo que aquellos que recordaban se uniesen, pues su compasión por aquellos se había transformado en desesperación y odio al ver que día tras día seguían imbuidos en sus pantanos mentales.
Los que recordaban, se comenzaron a llamar los entes y a los que no recordaban, comenzaron a llamarles los sin historia. Los entes comenzaron a someter a los sin historia, creando una sociedad totalmente feudal, donde los sin historia se convirtieron en meros siervos. Cada día que los sin historia se despertaban, todo era nuevo para ellos, pero tenían que salir a trabajar a fábricas, campos... lugares donde allí los entes habían establecido que deberían estar. Nadie les explicaba nada, los duros látigos de los entes responsables de ellos hacían que simplemente hicieran lo que se les pedía.
Los entes, sin embargo, se permitían vivir sin muchas responsabilidades, teniendo como única preocupación que los sin historia trabajasen para mantenerlos.

Pasaron varias generaciones y la dictadura impuesta cada vez era más represiva. Los entes estaban muy desarrollados, su esperanza de vida era tres veces superior a la de los sin historia, vivían en una sociedad totalmente tecnológica y sus preocupaciones eran ínfimas. Incluso dejaron de ser "domadores" y fueron máquinas con descargas eléctricas en vez de látigos quienes controlaban el trabajo y comportamiento de los sin historia.
Desde cámaras seguían vigilando todo lo que hacían. Eran capaces de controlar sus palpitaciones e incluso de saber si los estímulos cerebrales resultaban ser como los suyos, es decir, si podían descubrir si alguno de ellos comenzaba a tener memoria. Si veían que alguno comenzaba a almacenar recuerdos, lo recogían a media noche y lo llevaban a un quirófano, donde le inyectaban un ponzoña para que abandonara el mundo. 

Hubo un momento en el que se dieron cuenta de algo que nunca antes había pasado. Los sin historia comenzaban a hablar y si hablaban era porque habían vuelto a recordar. Recordaban palabras y habían establecido su propio lenguaje. No era posible, los sistemas no habían alertado de que todos hubieran comenzado a recordar. Los entes estaban temerosos, ¿estarían hablando de hacer la revolución contra quienes les mantenían allí encerrados? Pensaron en matarlos, pero era una solución inviable. Si les mataban, nadie habría para cultivar o para dar de comer al ganado. Incluso en su muerte se aprovechaban de ellos, pues les vaciaban por dentro, sacándoles todos los órganos para luego reimplantárselos a los entes enfermos.

Durante siglos se habían aprovechado de ellos y ahora no sabían cómo responderían sus esclavos. El miedo les inundaba. Cuadriplicaban en número a los entes y por muchas armas que tuvieran, no dejaban de ser una minoría, que además de ser minoría, sería odiada y su principal enemigo. Los que un día perdieron lo que fueron, ahora volvían a construirse como personas y algún día volverían a escribir su propia historia. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Definamos Populismo



El 25 de mayo cambiaron muchas cosas y el miedo parece que cambió de bando. El nerviosismo en el bipartidismo está claro, sobre todo en las filas del PSOE, donde ven que su voto se va a otras formaciones y que no se queda en la abstención, a esperas de otra refundación "socialista" que no deja de ser un cambio de caras.


Cuando Pedro Sánchez, el nuevo secretario general del PSOE (No, no era Rubalcaba con peluca) no habla de Podemos, sino que habla de Populismos, intenta hacer lo que han hecho varios dirigentes de su partido históricamente con Izquierda Unida y siguen haciendo, ridiculizar sus ideas e intentar meter miedo para que la gente no les vote.

Aun con todas las horas de televisión que tiene garantizadas Pedro Sánchez por ser líder del PSOE, no puede juzgar a nadie de populismo.
Entiendo como populismo aquella actitud de prometer algo que luego no puedes cometer y llama la atención que sea su partido el que históricamente ha sido el que ha prometido todo lo que se le ha ocurrido a la gente para luego no cumplir varios apéndices de sus programas electorales. 
¿Dónde están los 800€ de salario mínimo que prometió Zapatero? Seguramente en el mismo cajón donde guardó su promesa de estudiar seriamente el derecho a la eutanasia o la famosa reforma fiscal que haría que las principales empresas de este país no pagasen como máximo un 3% de sus beneficios en impuestos, tal y como acabó pasando. Es verdad que el precio de la vivienda bajó, pero cuando la gente ya no se lo podía permitir porque ya habían perdido sus empleos de no calidad, que estaban muchas veces sustentados en la burbuja inmobiliaria.

Populismo es lo que han hecho ellos mintiendo y prometiendo lo que no tenían la más mínima intención de realizar. Mentir lo han hecho los dos ya no tan grandes partidos de este país, dejando sus promesas en papel mojado y engañando a millones de personas que confiaban en ellos sus votos. Prometer tres millones y medio como hizo el portavoz del PP, González Pons, es una tomadura de pelo, tal y como es que todo el PP prometiera no tocar ni la sanidad ni la educación cuando han echado a cientos de miles de personas de las consultas y han permitido que miles de jóvenes no puedan permitirse ir a la universidad.

Quienes no pueden hablar de Populismos son ellos, porque son los verdaderos populistas de este país. Son aquéllos que no han tenido escrúpulos para engañar continuadamente a la sociedad.
Es difícil tildar de antidemócrata a alguien como Alberto Garzón por poner a más de uno en su lugar al pedir una consulta popular para elegir el modelo de estado que queremos los españoles y también es muy difícil tildar de populista a Izquierda Unida por apostar porque los gobernantes se sometan a revocatorios para que sea la ciudadanía la que les pueda echar si no cumplen su programa electoral.
Tampoco creo que ni Podemos como IU sean populistas al apostar por un estado en el que paguen más sean los que más tienen. Es algo lógico pensarlo para alguien de a pie que no sea parte de uno de los líderes del actual régimen que están pensando más en qué les deparará la puerta giratoria que en satisfacer las necesidades de la gente.

Populistas son aquellos que no nos han dado lo que prometieron y que siguen rigiéndose por el designio de los mercados, en lugar de por el designio de las gentes que conforman este país.

lunes, 4 de agosto de 2014

Yo también odio al negro de la Casa Blanca y quiero a los niños asesinados en Gaza

Lo estuvieron esperando desde el primer momento y ya lo han conseguido. Les ha costado 10 años porque Pilar siempre fue una persona con tal clarividencia en su discurso que era difícilmente debatible, pero hace unos pocos meses se hizo una cuenta de Twitter.

No pasa nada por hacerte una cuenta en una red social y menos le tendría que suceder a Pilar Manjón, pero la derecha política y mediática estaba esperando que dijera cualquier cosa salida de tono para exponerla de nueva en plaza pública y tirarla tomates hasta que ella misma huyese de allí.

Siempre ha dicho verdades como puños.  Recuerdo cuando visiblemente afectada acudió como representante de la asociación de víctimas 11M a la comisión de investigación en el congreso de los diputados para ser la asociación de los muertos, heridos y sus familiares, de toda aquella gente que cogió un tren del que muchos no salieron con vida, entre ellos su propio hijo. Con todo el pesar nadie le pudo callar para denunciar cómo algunos políticos usaron como arma electoral el atentado y jugar con los sentimientos de las víctimas y sobre todo de ella misma.

Quizás que fuera afiliada activa de Comisiones Obreras llevó a que la derecha— la misma derecha de Aznar, quien fue capaz de mentir a todos los españoles diciendo que el autor de los  atentados era ETA y no Al Qaeda para que no se relacionase con la participación de España en la guerra de Irak y asegurarse la victoria del PP en las elecciones generales que tendrían lugar pocos días después— se cebase con ella. Con todo, tuvo que enfrentarse a ataques y calumnias considerables de los medios satélites de la derecha, sobre todo del periódico El Mundo y del inhumano de su director por entonces, Pedro J. Ramírez.

Partido Popular, El Mundo y el resto de la prensa de derechas siguió en sus líneas y mantuvo en todo momento que ETA había tenido relación con el atentado. A muchos de éstos ni les bastó con que los tribunales dijeran que la autora del 11M fuese únicamente Al Qaeda y a día de hoy siguen intentándolo, hasta llegar a tal punto que incluso pretendieron reabrir el caso cuando el PP volvió a gobernar. No desconocían el dolor sufrido por las víctimas, pero querían hacer aún más herida en la llaga.

Además de atacarla con numerosas difamaciones a una mujer cuyo “delito” había sido perder a su hijo y pedir justicia, en todo momento dieron el espaldarazo a las víctimas del atentado. Bochornosos han sido todos esos años en los que se hacían dos actos paralelos,  por un lado estaban los conspiranoicos de ETA (PP, la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre y la vendida Asociación Víctimas del Terrorismo, cuyos altos representantes han obtenido suculentos puestos en el PP gracias a sumarse a su teoría, pese a que ellos no representen a las víctimas del 11M, sino las de ETA) y por otro lado estaba Pilar Manjón y la Asociación 11M, la que mayoritariamente ha representado a las víctimas de la barbarie.

Parecía ya que los ataques a Manjon pararían, pero que el 1 de agosto escribiera en twitter “Odio al negro de la Casa Blanca.Quiero a mis niños asesinados en Gaza. Quiero que la P de su mujer retire el video de las niñas secuestradas” provocó más de una macabra sonrisa en algunas de las redacciones de este país. El Mundo, ABC, La Razón…. no tardaron en dar eco a lo que puso.
Yo no entiendo qué ha puesto mal para que se le acuse de manera tan flagrante. Desde que comenzaron los bombardeos indiscriminados en Gaza por parte de Israel, es un hecho que la genocida Israel ha recibido el apoyo incondicional de Estados Unidos y de su presidente Barack Obama, quien le sigue suministrando de armamento para continuar matando a palestinos.

Una persona que apoya tal matanza no debería ser del agrado de nadie y creo que Pilar Manjón lo dejó bastante claro en su tweet. Yo también odio al negro de la Casa Blanca y quiero a los niños asesinados en Gaza. Si  han querido buscar en que le llame negro alguna connotación racista es porque han querido hacer sangre de un comentario, porque una persona que ha demostrado en múltiples ocasiones que no ha odiado jamás a los musulmanes y ha entendido que Al Qaeda sea islamista no quiere decir que los musulmanes deban ser unos asesinos por definición y que quienes mataron a su hijo fueron unos terroristas, no el pueblo musulmán, no se la puede tildar ni mucho menos de intolerante y de mirar a la gente en cuestión de la tonalidad de su piel o sus creencias.

Apoya a los niños palestinos como los apoyamos muchos porque no tienen en ningún caso culpa de las ambiciones expansionistas y de acabar con el pueblo palestino que tiene Israel. A lo mejor llamar Puta a la mujer de Obama no fuera lo más adecuado, pero tiene razón en que una persona que según los intereses de su marido apoya o no injusticias internacionales es una gran hipócrita. ¿Es menos injusto el asesinato premeditado de niños y todo un pueblo como el de Palestina que el secuestro de unas niñas nigerianas que son secuestradas? ¿Por qué esa doble moral dependiente de intereses políticos?

Creo que una de las personas que ha mostrado mayor dignidad en los últimos años ha sido Pilar Manjón y querer generarle heridas aún más profundas de las que injurias y desprecios constantes le han producido durante años sólo puede ser producto de personas con el corazón estirpado y devorado por bestias.

Fueron tales los ataques que recibió por esos seres que tuvo que eliminar su cuenta en Twitter. Espero que vuelva a Twitter, no se merece que tenga que seguir evitando sitios porque unas malas personas arremetan contra ella. Me quedo con su último tweet antes de que se eliminara la cuenta, ella misma es la que mejor explica que nunca ha batallado por revancha, sino por justicia:


“Nunca he hecho el duelo por mi hijo odiando a los musulmanes, Gaza es musulmana. Pero yo lloro por sus muertos y quiero a cada niño asesinado”.

domingo, 29 de junio de 2014

Orgullo con sabor a ron

En un ambiente donde todo lo que te rodea no se sale de la heteronormatividad es difícil salirte un poco de aquello que habitualmente has visto. Aún así, hay un momento en el que si eres diferente tienes que acabar aceptando cómo eres. Quizás con dificultades, pero al final ves un choque en tu manera de relacionarte con los demás si no te aceptas.
Para un chico de quince años no era fácil dejar visibilizar lo que sentía, pero finalmente tuvo que dar el paso. Primero con unos, luego con otros, pero a las personas de su confianza tenía que contarles que era homosexual, porque eso era parte de él.
Este chico no tuvo muchos problemas comparado con un chico gay o una chica lesbiana de hacía veinte años. Política y socialmente ya se había avanzado bastante. Aunque aún había que cambiar muchas cosas, siempre sabía que iba a tener que superar barreras y podía haber gente que tuviera prejuicios, pero en cuanto se dijo para sí quién era, el resto parecía mucho más fácil de superar.
No obstante, era un chico de una ciudad mediana donde nunca había visto en aquel momento por allí algo que le sirviese de ayuda para poder encarar todo aquello que veía que ya era imposible de negar. Su referente era la televisión. Una televisión que cada verano mostraba carrozas, hombres con ropa sado y hombres trasvestidos, pero le faltaba ver a gente que fuese parecido a él. Esta situación, le llevaba a creer que tenía que ser para ellos, lo cual le generaba un profundo dilema, porque siempre se había sentido bien con su forma de ser, su manera de vestir...
Quizás ese fue de uno de los principales baches que tuvo, intentar romper tópicos que él aún no sabía que realmente lo eran. En su continuación de reafirmación de ser hubo un momento en el que pese a ser gay se sintió como alguien que no tenía nada que ver con el colectivo LGTBI.
No se veía como la imagen que le daba la sociedad que le tenía que dar y por otra parte veía que algunas asociaciones no luchaban contra la percepción estigmatizada que tenía alguna gente de la sociedad. Este chico se dio cuenta de que él no era el único que no pasaba por aquellos filtros.
 Finalmente fue conociendo a personas que se salían de lo que la tele le hacía pensar. Casi ninguna lesbiana, gay o bi se enmarcaba dentro de lo que la caja tonta le hacía pensar. Cada persona era distinta y tenía una actitud desigual ante el mundo que le rodeaba. Sus sueños eran distintos y estaban lejos de lo que muchas veces los medios de masas a través de sus noticias, pero también de sus producciones audiovisuales, intentaban dar a conocer.
Si bien es cierto que con el tiempo vio que aquella verdadera realidad se empezaba a dejar ver tímidamente en los medios, la tónica seguía siendo la misma.  También se dio cuenta de que tampoco toda la gente que pasaba por el orgullo allí era así, sino que tan sólo era lo que los medios sacaban.
El homosexual atractivo interesado por su cuerpo que le gusta lucirse es cierto que existe, pero como también existen  heterosexuales con los mismos patrones. Por ello es curioso que siempre predominen algunas figuras en el mundo LGTB, mientras que éstas no son las predominantes en el mundo hetero.
También me hace pensar que si yo no me siento totalmente representado en algo así, pienso que una mujer lesbiana, bisexual o transexual no lo estará en la mayoría de las ocasiones. Se  ha dado un mensaje machista en el sentido de esta celebración. Las mujeres apenas aparecen y parece que es algo más propio de hombres cuando ves que las carrozas están llenas de hombres en su práctica totalidad.
Es curioso además que una serie de reivindicaciones sea fomentada por la empresa privada. Las carrozas en su gran mayoría tienen publicidad de algún tipo de empresa, muchas veces de la trama empresarial LGTB de Madrid, el primer interesado del Orgullo que se ofrece.
En este sentido las asociaciones organizadoras tienen bastante culpa de hacer muchas veces lo que al empresariado gay le interesa. Pese a que el Orgullo ha sido históricamente el 28 de junio, este año en Madrid se va a realizar el primer fin de semana de julio. Este año se ha visto claramente cómo los intereses del Dios Dinero se anteponen a la lucha de derechos, al trasladar la fiesta una semana después—mucha gente está de vacaciones y se puede trasladar más fácilmente desde otros puntos de España, pese a que el 28 de junio haya sido sábado.
Cuando hace unos meses la alcaldesa Ana Botella fue a Berlín para fomentar el turismo gay en la capital no me extrañó en absoluto. Sus declaraciones de “Peras y manzanas” no la impidieron ir a la capital alemana para vender aquello. Su objetivo no era reivindicar los derechos LGTBI, sino intentar fomentar el sector turístico en su ciudad. Hemos llegado a un punto en el que una reconocida homófoba puede llegar a vender paquetes vacacionales a homosexuales.
El dinero mueve el mundo de muchos y los prejuicios se transforman en oportunidades cuando se pueden llenar varias carteras. En el resto de luchas sería inimaginable un control tan alto de la empresa privada. No entraría en la cabeza de nadie que una manifestación pro aborto fuera patrocinada por una clínica abortista. El hecho le quitaría credibilidad a un asunto tan serio.
Igual pasa en el Orgullo que se celebra en Madrid. Hay mucha gente que va por fiesta, no porque allí se reivindique algo. No me parece mal combinar una manifestación con un acto festivo, pero que la fiesta se imponga sobra la manifestación puede suponer que la reivindicación se diluya.
Es verdad que existe un orgullo crítico que lucha en parte con todo lo que estoy diciendo, pero por desgracia no es el que la gente llega a conocer, ni la gente que no iría al Orgullo normal por lo que acabo de decir.  El que tiene publicidad es el comercial, el televisivo y el muchas veces estereotipado.  Los del crítico son los que además de sufrir el silencio de los medios—incluso de medios LGTB— son maltratados por las instituciones, al no permitirles que su manifestación pase por el trayecto que quieren y fijarles la ruta de la propia protesta. Es el orgullo que no da ingresos y al que a los gobiernos del PP no le interesa.
Mientras tanto, hay muchos LGTBI que por desconocimiento de que existe el crítico y su animadversión ante el oficial siguen sin salir a la calle. Gais, lesbianas, bisexuales y transexuales que no se ven representados y en más de una ocasión se sienten ocultados.
La realidad televisada no es falsa, pero no se puede limitar a un colectivo tan amplio y heterogéneo con la aplicación de unos mismos patrones que suelen ser minoritarios. Cada persona es distinta y su comportamiento también.
El orgullo tiene que ser la plasmación de una lucha. Tiene que ser el Orgullo de todos, no el orgullo de los empresarios de Chueca. Se necesita el Orgullo tanto como se necesita el día de la Mujer o el día del Trabajo, pero debe ser de otra manera.
Si se quiere un orgullo en el que haya personas que no se sientan identificadas, las asociaciones organizadoras no se podrán quejar de que haya intolerancia dentro del colectivo. Tener como enemigo a un LGTBI porque no se le ha dado un mensaje de que ese también es su orgullo y no el de unos estereotipos y lobbies económicos puede suponer una involución en la percepción dentro y fuera del colectivo.
La lucha LGTBI trata tres cuestiones  muy distintas: Sexualidad, sexo y género. La parte más visible somos los gais, lesbianas y bisexuales, aquellos quienes tenemos una sexualidad distinta a la mayoría de la población. En nosotros está la responsabilidad de romper con mitos, promoviendo la aceptación por parte de la sociedad, pero no sólo de nosotros, sino también de la otra parte del colectivo que es menos visible, pero que también existe. Los transexuales y transgénero tienen que enfrentarse a una LGTBIfobia mayor al no ser tan visibles. Por ello es importante que aquellos que sí somos más visibles también intentemos meter en las conversaciones a pie de calle a ellos y ellas.
El problema está en que si una persona se ve fuera de un colectivo por la imagen externa que este muestra, le va a dar igual que en las revueltas de Stonewall también hubiese transexuales, no lo va a ver como una lucha pareja a la suya propia. No se va a informar ni va a intentar que aquellos no tan visibles ni numerosos se tengan que enfrentar al menor número de batallas posibles porque alguien previamente le ha ayudado a romper estigmas. Seguramente va a tener un punto de vista muy semejante al de cualquier heterosexual desinformado.
Un Orgullo es más que un acto, es una ventana para muchos y es importante que esa ventana no muestre cosas que pueda generar rechazo de aquel chico de quince años que acababa de salir del armario, sino que tiene que ser algo donde él y todos y todas podamos distinguirlo como una lucha común, no como una simple fiesta patrocinada por marcas de bebidas.